Los Peligros del Sol
Hace más de 40 años que la famosa diseñadora Coco Chanel impuso la moda de que el estar bronceado era sinónimo de éxito, estatus y sex-appeal, pero ese "tostado fascinante" que muchos buscan, ya sea tomando sol de forma desmedida o por medios artificiales como el solárium, no es más que el camino para desarrollar un cáncer de piel.
Según la Corporación Nacional del Cáncer (Conac), en los últimos años el cáncer de piel en nuestro país ha aumentado un 106%, es decir, 10 de cada 100 mil chilenos sufre de esta enfermedad. Debido al adelgazamiento de la capa de ozono y que el sol es un factor acumulativo, una persona a los 18 años ya ha tomado todo el sol que debiera haberse distribuido durante toda su vida, y ha absorbido un 80% de radiación.
El cáncer de piel ocurre por el crecimiento descontrolado de células cutáneas de algunas de las capas que componen la estructura del cuerpo humano, y se clasifican básicamente en 3 tipos:
Carcinoma basocelular: Es el tumor más frecuente, comienza como una lesión sobre elevada que puede ser plana, rosada o roja, y de crecimiento lento. Puede sangrar o presentarse como una úlcera o lesión costrosa, y puede invadir localmente los tejidos, por lo que debe ser tratado precozmente.
- Carcinoma espinocelular: Es de crecimiento más rápido y es común en personas de piel blanca, hombres calvos, ojos y pelo claro. Se presenta como una lesión sobre elevada con centro costroso. Puede ocasionar metástasis a los ganglios regionales.
Melanoma: Es el menos común pero el más peligroso, ya que si no es detectado a tiempo puede producir metástasis en órganos internos. Es más frecuente en personas de piel blanca, de pelo claro o pelirrojo, que tienen gran cantidad de pecas y lunares. Se presenta como una lesión oscura que parece un lunar, crece y puede cambiar de color, picar, sangrar o doler.
Otro sistema de bronceado que últimamente se ha puesto muy de moda y que es tanto o más dañino que la exposición directa al sol, son los llamados soláriums. Estas camas solares emanan luz ultravioleta del tipo A, la que produce un daño permanente y profundo en la piel, ya que entrega una radiación concentrada.
En este tiempo en que estamos ad portas al verano, es muy importante crear conciencia y advertir de los peligros del sol, sobre todo en los jóvenes, quienes toman escasas precauciones en estos meses y pasan horas tomando baños de sol sin ningún tipo de bloqueador solar o con SPF 10 ó 15.
Una exposición constante a los rayos ultravioleta no sólo puede producir cáncer, sino que también puede traer muchos otros tipos de problemas, como alteraciones en la piel, aceleración del proceso de envejecimiento, disminución en la capacidad del cutis para retener agua y reducción de la elasticidad y firmeza de la piel.
Consejos de Prevención
Disminuir la exposición solar y evitarla del todo entre las 11 y 16 horas.
No exponer al sol a niños menores de 2 años y los mayores deben vestir ropa que cubra la mayor parte del cuerpo.
No hacer deporte en las horas de mayor radiación solar, y si se hace, cubrir la cabeza con un sombrero que proteja la cara, cuello, orejas y cuero cabelludo.
Consultar al dermatólogo ante cualquier cambio de un lunar: crecimiento, cambio de color o de forma, picor y sangramiento.
Usar protector solar superior a 30.



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